“Nunca pienses en lo que te queda si no en lo que ya has logrado” Anónimo

Hoy no era un día cualquiera. Hoy era 2 de Diciembre, un día especial, el día perfecto para cumplir sueños. Hoy era el Maratón de Valencia.
Un Maratón son palabras mayores, eso lo sabe todo el mundo. Muchos os dirán que es la distancia de las distancias, la prueba reina, la carrera que hay que hacer aunque sea una vez en la vida, un sueño…y todo esto es cierto.


Pero los 42.195 metros son también respeto, ilusión, esfuerzo, son sufrimiento, son lucha con tu mente, son alegría, dedicación…son…ÉPICOS Y A-LU-CI-NAN-TES.

Pero si lo corres en tu ciudad, con tu gente bonita animándote en cada rincón parece que los kilómetros sean más llevaderos. Pero si encima tu ciudad es Valencia… eso ya es ¡la leche!


Hoy no hemos corrido, hemos estado al otro lado de la barrera animando, pero hemos hecho nuestro particular maratón dejándonos las manos y la garganta. Teníamos a varias chicas en línea de salida y queríamos estar dando fuerzas en cada rincón.

Solo por atreveros a intentarlo, solo por esos entrenamientos bajo la lluvia y por vuestra enorme sonrisa estábamos orgullosas de cada una de vosotras.

Mira que hemos corrido… pero sabemos que tanto si debutas como si no un Maratón siempre impone. Porque, aunque esté de moda, aunque parece que puede hacerlo cualquiera, no es tarea fácil. Por eso nosotras siempre decimos que para correr los 42.195 metros se necesitan 3 ingredientes y fases:

La primera fase se corre con la “CABEZA”:

Al comienzo los nervios y la euforia hacen que te sientas de maravilla. El descanso de los días previos te ha venido de lujo y solo haces que repartir sonrisas a todo el mundo, te cruzas a cualquier lado para chocar la mano a los niños y bailas en cada punto de animación que encuentras a tu paso. Os hemos visto saltar, cantar, reír,… os hemos visto brillar iluminando Valencia enterita 😉

La segunda fase se hace con las “PIERNAS”:

A partir del kilómetro 21 es cuando tienes que demostrar si realmente has hecho bien los deberes previos. El cansancio empieza a acumularse y aquí hemos empezado a ver un poco de todo, pero nos habéis demostrado con sonrisas las ganas que teníais de cumplir vuestro sueño. Mientras tanto el “equipazo” de animación seguíamos dándolo todo para llegar a todos los puntos programados.

Por último llega la fase del “CORAZÓN“:

Tanto si aparece el muro como si no te toca tirar de garra y apretar los dientes. Aquí la cabeza y las piernas puede que ya no respondan a tus súplicas así que tan solo te queda mirar dentro de ti. En tu corazón encuentras las fuerzas que te faltan para seguir adelante. Piensas en toda esa gente bonita que ha estado a tu lado (y la que ya no está), piensas en dar un paso más y luego otro… y otro… hasta conquistar esa alfombra azul.

Eso sí, esa alfombra se corre con la emoción, con la satisfacción…y con tu mejor sonrisa. Y en ese momento es cuando todos tus miedos, tus dolores y tus dudas se esfuman para dar paso de nuevo a la felicidad y a la gran satisfacción del sueño cumplido.

Por eso…sea cual sea el reto que sueñes,
hazlo con la cabeza bien fuerte,
con las piernas bien preparadas
y con el corazón bien abierto.

Juntas Es Mejor