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“Cuando el ojo de una persona dice una cosa, su lengua otra y su corazón otra cosa distinta, estamos ante un tipo de persona que no sirve para nada.”
Gandhi
Las mujeres nos encontramos frecuentemente con uno de nuestros peores enemigos: ése que juzga cada paso que damos, que critica nuestra ropa, nuestra forma de andar y lo que decimos… o incluso lo que dejamos de decir. Es un enemigo cruel y a veces desalmado.
No solo nos etiqueta y cuestiona sino que además muchas veces lo hace por la espalda, sin que apenas te des cuenta y cuando tienes la guardia baja.

Hablamos ni más ni menos que de las propias mujeres. Las mismas mujeres que nos quejamos continuamente de que nos miren y señalen con el dedo pero después nos dedicamos a hacer lo mismo con nuestras iguales…

En la oficina nos quejamos de que a la nueva le hayan dado un puesto mejor… a saber por qué… En el parque la que se acaba de separar lleva la falda demasiado corta… o incluso se oye el típico comentario a alguna mami: «¿Y su marido le deja salir así?
Pero no creáis que en el deporte somos menos porque ¿quién no ha oído el típico…:
- ¿Con quién habrá dejado a sus hijos mientras se va a correr?
- Parece un tío con tanto músculo, fijo que es lesbiana.
- A saber lo que come estando tan delgada.
- ¡Madre mía! Parece que se va de boda en vez de ir a hacer deporte.
- Ésa, aparte de cuidarse, seguro que no tiene nada más que hacer en todo el día.
Todos ellos son comentarios más habituales de lo que nos gustaría y hacen del día a día una competición continua mujer contra mujer.

Viñeta extraída de www.aliciegaviria.com
En nuestras propias carnes hemos sufrido “zancadillas” o nos hemos sentido ignoradas muchas veces por otras mujeres hasta el punto de llegar a dudar de nosotras mismas… y a eso sí que no estamos dispuestas.
No sabemos si es un tema cultural, genético o simple envidia, pero no queremos dejar pasar todos estos comentarios y estamos decididas a poner nuestro granito de arena para cambiar la forma de ver este mundo.

Por eso hoy brindamos por las mujeres de verdad que te escuchan sin juzgarte, por las compañeras de trabajo que te ayudan a aprender, por las guardianas de grandes secretos y hasta por las desconocidas que te cruzas cada día y te regalan una sonrisa sincera. Brindamos por la AMISTAD en mayúsculas.


Por todas esas mujeres que luchan contra los prejuicios… y no contra otras mujeres.
¿Por qué no intentar convivir en un mundo en el que todas caminemos unidas en una misma dirección? Sin miedo al qué dirán o dudar continuamente si podemos fiarnos o no de alguien.

Queremos un mundo donde las mujeres nos alegremos de los triunfos de otras, donde las iniciativas lideradas por chicas se apoyen y no se juzguen más de lo necesario. Que se puedan aportar críticas constructivas de mejora en vez de llenar de comentarios envidiosos nuestro entorno.

Y sabemos que este cambio es posible porque, igual que nos hemos encontrado «personas obstáculo», también hemos conocido muchas mujeres que nos han ayudado, nos han dedicado palabras bonitas e incluso nos han hecho volar… ¡hasta el infinito y más alláaaaaa!
Aún hoy hay algo que sorprende de nuestro Movimiento y es que la gente se pregunta: ¿Cómo es posible que os llevéis bien entre tanta mujer?
Pues simplemente porque hemos dejado atrás el cuestionar, juzgar o etiquetar y nos hemos centrado en ayudar, acompañar y disfrutar.


«Siempre será mejor opción admirar que envidiar. La admiración te invita a imitar y superar, la envidia a lamentar y criticar» César Lozano
Por eso seguiremos admirando cada logro que conseguís.
Sois nuestro mejor ejemplo cada día.
Y lo que opinen los demás está de más 😉
Juntas Es Mejor







